Qatar alerta sobre riesgo de ataques a infraestructuras civiles en el estrecho de Ormuz.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, Majed al Ansari, advirtió este martes que los ataques reiterados contra instalaciones energéticas en Medio Oriente establecen un “precedente muy peligroso”. Esta situación, según al Ansari, podría extenderse a futuros conflictos. La declaración se produjo un día después de que Irán atacara una central eléctrica y una planta desalinizadora en Kuwait, un bombardeo que resultó en la muerte de un trabajador indio y causó daños significativos a la infraestructura civil vital para la población de la región.

Fotografía de archivo del secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin. EFE/ Lenin Nolly.

Al Ansari, quien también se desempeña como asesor del primer ministro qatarí, hizo estas alertas durante su rueda de prensa semanal en Doha. En su intervención, abordó dos temas cruciales: la escalada de ataques a la infraestructura civil y el futuro de la navegación por el estrecho de Ormuz. En ambos casos, subrayó que las consecuencias superan los límites del conflicto y afectan a la seguridad energética y alimentaria global.

Las instalaciones energéticas, junto a las plantas nucleares, las redes desalinizadoras y los sistemas eléctricos, constituyen, en palabras de al Ansari, “la infraestructura civil más vulnerable en cualquier guerra”. Recordó que Qatar participó en esfuerzos de mediación para proteger el sector energético durante el conflicto en Ucrania, y argumentó que lo que se intentó evitar en aquella ocasión está sucediendo ahora en el Golfo de forma habitual. “Estamos viendo que esto ocurre aquí, donde las instalaciones energéticas son atacadas casi a diario”, afirmó, según EFE.

Al Ansari calificó estos ataques como una “línea roja” cuya violación repetida normaliza conductas que pueden reproducirse en otros conflictos. Entre los riesgos destacó el aumento de la contaminación, el potencial de una catástrofe ambiental y la pérdida de acceso a electricidad y agua potable. “Los pueblos de la región no son parte de esta guerra y deben ser protegidos al cuidar la infraestructura civil”, insistió.

J.D. Vance

El ataque a Kuwait no se considera un hecho aislado. Desde el inicio de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, las represalias de Teherán han impactado instalaciones en Katar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait. El complejo de Ras Laffan, crucial para el sector gasístico qatarí, sufrió daños que destruyeron el 17% de su capacidad exportadora de GNL, con pérdidas anuales estimadas en 20,000 millones de dólares y reparaciones proyectadas entre tres y cinco años, según el consejero delegado de QatarEnergy, Saad al Kaabi. La empresa ha declarado fuerza mayor en contratos con clientes en Italia, Bélgica, Corea del Sur y China.

Sobre el estrecho de Ormuz, Al Ansari fue igualmente enfático. Este paso marítimo, a través del cual transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y GNL, es considerado por él una “vía compartida” cuyo futuro debe decidirse mediante consenso regional. Irán lo ha bloqueado de facto desde el inicio del conflicto, lo que ha incrementado los precios de la energía e interrumpido las cadenas de suministro globales. “Las amenazas en el estrecho de Ormuz representan una amenaza para la seguridad energética mundial”, advirtió e instó a todos a respetar el derecho internacional.

Qatar ha expresado su apoyo a la mediación liderada por Pakistán. Este martes, los cancilleres paquistaní, Ishaq Dar, y chino, Wang Yi, presentaron en Beijing una iniciativa de cinco puntos que incluye: alto el fuego inmediato, negociaciones de paz, protección de objetivos no militares, seguridad de las rutas marítimas y respeto a la Carta de Naciones Unidas. Esta propuesta fue realizada tras consultas en Islamabad con cancilleres de Arabia Saudita, Turquía y Egipto. Al Ansari aclaró que Doha no participa en esa mediación, pero mantiene una comunicación activa con todas las partes. Con el conflicto en su quinto mes, la advertencia qatarí subraya un riesgo que trasciende la región: que lo que hoy se clasifica como línea roja podría convertirse en una práctica habitual de guerra.

La creciente amenaza a la infraestructura energética en Medio Oriente

  • Majed al Ansari alerta sobre los peligros de los ataques a instalaciones energéticas.
  • El ataque de Irán en Kuwait causa la muerte de un trabajador y daños significativos.
  • Las consecuencias de estos ataques afectan la seguridad global y ambiental.
  • Qatar apoya la mediación en el conflicto, destacando la necesidad de protección a la infraestructura civil.

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