En el bádminton, todo comienza con un servicio: un movimiento crucial que marca el inicio de cada punto. Para Ernick Zorrilla, este concepto no solo define su juego, sino también su transformadora historia personal. Zorrilla pasó de servir tragos en una discoteca a representar a República Dominicana en competiciones internacionales, devolviendo el «volante» que caracteriza a este deporte.
Nacido en Monte Plata, específicamente en el sector Las Madamas de Bayaguana, Zorrilla descubrió el bádminton gracias a Víctor Ovalles, su amigo de la infancia y actual compañero de dobles.
“Él (Víctor) traía su raqueta y empezamos a jugar juntos. Con cada partida, me entusiasmé más y más. Después me dio con fiebre y comencé a dedicarle mucho más tiempo”, recuerda Zorrilla con una sonrisa.
Ese ímpetu inicial le permitió desarrollar sus habilidades rápidamente. No obstante, su progreso se detuvo a los 18 años debido a la llegada de la pandemia.
Un Cambio de Rumbo
La crisis del coronavirus lo llevó a trabajar en una discoteca, donde desempeñó funciones como bartender durante tres años y medio. Este establecimiento operaba como bar durante el día y se transformaba en una discoteca por la noche, lo que resultaba en horarios rotativos.
“Había días que me tocaba en la mañana y otros que salía a las 3:00 o 4:00 de la madrugada. Cuando me tocaba en la discoteca en la noche, eso era un trasnocho seguro, porque tenía que esperar que la discoteca cerrara”
“A veces, cuando me tocaba en el bar en horarios nocturnos, eso se traducía en noches trasnochadas”, añadió Zorrilla sobre su vida en la discoteca.
Durante ese periodo de desenfreno, su vida se asemejaba más a la de un seguidor del dios Baco, lo que lo alejó de su primer amor: el bádminton.
“Iba una vez al mes a practicar. Se volvió más un hobby que una pasión. Sin embargo, el amor por el bádminton nunca se fue”, asegura el talentoso jugador.
Todo cambió al recibir una invitación del entrenador Tobarís de La Mota, quien lo motivó a participar en un torneo. Zorrilla terminó en segunda posición, lo que revitalizó su pasión por el deporte.
Aunque no pudo viajar a México para competir en ese momento, Zorrilla decidió retomar sus entrenamientos de forma seria y, meses después, representó a su país en un evento en España.
Desde entonces, ha puesto su enfoque completamente en el alto rendimiento, formando equipo con Víctor.
No obstante, su trayectoria ha estado marcada por desafíos. Uno de los más significativos es la falta de conocimiento sobre el bádminton en República Dominicana.
“A veces resulta incómodo cuando menciono que juego bádminton y la gente pregunta: ‘¿qué es eso?’. Pero hemos estado trabajando arduamente y representando a nuestro país con dignidad”, comentó.
Este compromiso, sin embargo, implica sacrificios personales.
“Salimos poco, porque el alcohol y el ‘parrandeo’ no son buenos para un atleta de alto rendimiento. Nuestra rutina diaria se basa en entrenamientos y estudios”, añade Zorrilla.
Gracias a su esfuerzo, la dupla logró clasificar al Mundial de Playa en Dubái, programado para diciembre, lo que representa un paso significativo en su trayectoria competitiva.
Con la mirada fija en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Santo Domingo 2026, Zorrilla aspira a consolidarse como una de las figuras más destacadas del bádminton dominicano, en una historia donde el servicio ya no ocurre detrás de una barra, sino en la cancha.
Trayectoria Inspiradora de un Jugador Dominicano
- Ernick Zorrilla comenzó su carrera en el bádminton gracias a Víctor Ovalles.
- Pasó un periodo significativo trabajando en una discoteca durante la pandemia.
- Regresó al bádminton tras un torneo, logrando representar a República Dominicana en España.
- Ahora se prepara para el Mundial de Playa en Dubái, con metas puestas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.




