Han transcurrido tres décadas desde uno de los episodios más impactantes de la historia reciente de la República Dominicana: el asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar, de apenas 12 años. Este caso, por su brutalidad y planificación, ha quedado grabado en la memoria colectiva como el crimen que transformó la percepción de la violencia en el país.
El viernes 3 de mayo de 1996, José Rafael salió de su hogar con el permiso de su madre, bajo el pretexto de asistir a una exhibición de motocicletas junto a su primo, Mario José Redondo Llenas. Sin embargo, ese mismo día, Redondo se presentó ante la Policía Nacional para denunciar la desaparición del menor, alegando que lo había dejado en una plaza comercial acompañado de amigos.
En las primeras horas, el caso fue tratado como un posible secuestro, lo que activó una intensa búsqueda por parte de familiares, autoridades y la sociedad en general. La incertidumbre se disipó de la forma más trágica al día siguiente, cuando campesinos encontraron el cuerpo sin vida del niño en el arroyo Lebrón, en la autopista Duarte. El cadáver estaba atado con cintas adhesivas y presentaba 34 heridas de arma blanca, incluyendo una en la yugular.
Las investigaciones pronto revelaron una realidad aún más impactante: el crimen había sido planificado y ejecutado por su propio primo, Mario José Redondo Llenas, en complicidad con su amigo Juan Manuel Moliné Rodríguez, quienes tenían 19 y 18 años, respectivamente, en ese momento.
Lejos de asistir a la actividad mencionada, los jóvenes amarraron al niño y lo introdujeron en el baúl de un vehículo de Moliné. Después de recorrer varias zonas, lo llevaron al arroyo Lebrón, donde lo asesinaron.
Según las confesiones realizadas durante el juicio, el plan inicial contemplaba el secuestro del menor para exigir un rescate de aproximadamente RD$10 millones, aprovechando su origen de clase media alta. Sin embargo, el secuestro se transformó en un homicidio extremadamente violento.
El proceso judicial determinó que Mario José Redondo fue quien propinó las 34 puñaladas, mientras que Moliné Rodríguez lo sujeta con fuerza para inmovilizarlo. El caso dio un giro crucial cuando las autoridades hallaron un fragmento de cuaderno en la escena del crimen con el nombre y número telefónico de uno de los implicados, lo que llevó a la rápida identificación y arresto de los responsables. Ambos confesaron su participación.
Las evaluaciones psicológicas realizadas a los acusados sorprendieron a la opinión pública. En el caso de Redondo, los expertos concluyeron que no presentaba trastornos psicóticos, pero sí exhibía una personalidad conflictiva, caracterizada por la falta de empatía y una notable frialdad emocional, rasgos comunes en personalidades antisociales.
Por su parte, Juan Manuel Moliné Rodríguez también fue evaluado sin signos de psicosis, aunque sí con rasgos psicopáticos y una visión distorsionada de los valores humanos.
En septiembre de 2006, ambos fueron condenados por delitos que incluían secuestro y asesinato. Mario José Redondo recibió la pena máxima de 30 años de prisión, mientras que Moliné Rodríguez fue condenado a 20 años.
Moliné recuperó su libertad el 5 de mayo de 2016, y al salir, pidió perdón a la familia de la víctima y a la sociedad dominicana. Durante su tiempo en prisión, Redondo se graduó en Derecho y formó una familia, pero esto no logró borrar el impacto del caso en la sociedad.
Hoy, a 30 años del crimen, Mario José Redondo Llenas sale en libertad tras haber cumplido la pena máxima impuesta por el ordenamiento jurídico dominicano. Juristas han señalado que el sistema cumplió su función al imponer la condena máxima, aunque advierten sobre un “derecho al no olvido” como un mecanismo de memoria colectiva y disuasión.
El caso de José Rafael Llenas Aybar no solo conmovió por la violencia del crimen, sino por la traición familiar que implicó, lo que sacudió profundamente a la sociedad dominicana. Treinta años después, aunque el expediente judicial está cerrado, la herida sigue abierta. Existen ausencias que no se reparan y memorias que jamás prescriben.
Este crimen que marcó la historia sigue siendo, para muchos, un recordatorio de los límites más oscuros de la condición humana.
El crimen que conmocionó a la sociedad dominicana hace tres décadas
- José Rafael Llenas Aybar fue asesinado en mayo de 1996 a manos de su propio primo.
- El crimen fue planeado inicialmente como un secuestro por un rescate de RD$10 millones.
- Los responsables fueron condenados en 2006; Redondo Llenas a 30 años y Moliné Rodríguez a 20.
- La liberación de Moliné generó un debate sobre el «derecho al no olvido» en la sociedad.




