Por Elmer Féliz. – Lo que representa para muchos la última morada de sus seres queridos, se ha transformado para otros en un lugar de residencia, refugio e incluso, un escenario para la creación de contenidos en redes sociales.
Una investigación realizada por N Digital se centra en dos casos que han suscitado interés en la República Dominicana: el de un joven creador de contenido apodado “Carlos Cementerio”, quien reside junto a la verja perimetral del cementerio Cristo Redentor, y el de un hombre que recientemente fue hallado viviendo en un panteón del cementerio municipal de San Juan de la Maguana.
A pesar de las diferencias en sus historias, ambos casos plantean interrogantes sobre la situación social de quienes habitualmente terminan residiendo en los alrededores o incluso dentro de los camposantos, así como la responsabilidad de las autoridades en la gestión y vigilancia de estos espacios.
“Carlos Cementerio”: una existencia ligada al camposanto
Juan Carlos Girón Trinidad, conocido en redes sociales como “Carlos Cementerio” o “Carlos Rayita Bajo Cementerio”, es un joven barbero de aproximadamente 30 años que vive cercano a la verja del cementerio Cristo Redentor, ubicado en Villa María, Pantoja.
Según información disponible, sus limitaciones económicas lo llevaron a alquilar una habitación en ese lugar, justo al inicio de su carrera como barbero.
Es importante aclarar que su vivienda está justo al lado de la verja del cementerio y no en su interior, aunque su vida diaria está íntimamente relacionada con el lugar. Con el tiempo, esta particularidad ha influido en su presencia en redes sociales, donde crea contenido que mezcla su rutina con elementos asociados a la muerte y a los cementerios.
Carlos asegura que no siente temor al vivir cerca de las tumbas. Para él, el entorno es relajante, un espacio que le brinda tranquilidad y le permite reflexionar, lejos del bullicio citadino.
También colabora con familias de personas fallecidas que residen en el extranjero, ayudándoles a localizar las tumbas de sus seres queridos, sin cobrar por este servicio.
Las opiniones de Noelia Hazim
La singular forma de vida de Carlos ha sido objeto de críticas. En noviembre de 2025, la comunicadora Noelia Hazim expresó su desaprobación públicamente a los videos de este joven, argumentando que utilizar espacios funerarios como telón de fondo para generar contenido es inapropiado.
En su participación en Falla Radio, Hazim catalogó esta situación como una falta de respeto hacia los familiares de quienes yacen sepultados y cuestionó la permisividad de las autoridades locales ante tales circunstancias.
Hazim también resaltó la posibilidad de que el contenido generado se convierta en entretenimiento, sugiriendo que sería prudente establecer límites para proteger estos lugares sagrados.
Esta perspectiva contrasta con la postura de Carlos, quien considera su permanencia cerca del cementerio como una consecuencia de su situación económica y, a su vez, un estilo de vida que le resulta cómodo.
Un fenómeno más amplio
Carlos no es un caso aislado. Una investigación reciente también documentó la historia de Ventura López, conocida como “Doña China”, quien lleva más de 30 años viviendo junto al cementerio de Cristo Rey.
Doña China se siente más segura cerca de los muertos que rodeada de personas que podrían causarle daño. A pesar de experiencias extrañas que ha relatado, no tiene planes de abandonar su hogar.
Estos testimonios evidencian que la situación de personas viviendo junto a cementerios puede estar vinculada tanto a condiciones económicas como a factores de seguridad, arraigo y las características del entorno.
La situación en San Juan
Un caso reciente en San Juan de la Maguana involucró a un hombre que, el 24 de agosto, fue desalojado de un panteón familiar del cementerio municipal.
La Policía Municipal, bajo el mando del coronel Urbaez, llevó a cabo la operación para desalojar al hombre, que había sido encontrado dentro del mausoleo. Tras un breve intercambio, el ocupante accedió a abandonar el lugar.
Las autoridades se aseguraron de que el panteón volviera a cumplir su función original: servir como espacio de sepultura para la familia propietaria.
Acciones de las autoridades
En el caso de San Juan, la intervención de las autoridades fue clara: se llevó a cabo un desalojo efectivo del hombre del panteón.
Este procedimiento, dirigido por el coronel Urbaez, generó un debate sobre las políticas existentes. Hasta ahora, no se ha informado si el individuo fue llevado ante la Justicia, ni se ha revelado su identidad. En contraste, la situación de Carlos es diferente.
La normativa dominicana establece que los ayuntamientos son responsables de la administración y supervisión de los cementerios. Sin embargo, diversos informes indican que no ha habido acciones oficiales de desalojo o sanción contra Carlos por residir próximo a la verja del Cristo Redentor.
Esto destaca una diferencia fundamental: mientras en San Juan se trató de un desalojo de una persona ocupando un panteón, Carlos reside en una vivienda justo en los alrededores del cementerio.
Una realidad que trasciende lo viral
Ambos casos han ganado notoriedad gracias a las redes sociales, pero tras las imágenes hay una realidad que va más allá de lo anecdótico.
La historia de Carlos Cementerio ilustra cómo una situación de carencia económica puede evolucionar en una identidad digital. La crítica de Noelia Hazim abre un debate sobre los límites éticos del contenido que se produce en lugares sagrados.
En San Juan, las autoridades enfrentaron un escenario más extremos: un individuo habitando un panteón destinado a una familia.
Ambos relatos obligan a plantear una pregunta más amplia: ¿qué ocurre con las personas que buscan en los cementerios un lugar para vivir o refugiarse, y qué alternativas les ofrecen las autoridades tras ser desalojadas?
Estos casos resaltan problemáticas como la pobreza, la falta de vivienda, la seguridad en los cementerios y los límites éticos del contenido digital. A medida que las redes sociales transforman estos episodios en fenómenos virales, en los cementerios persiste una realidad menos visible: personas que, por diversas circunstancias, han convertido estos espacios —destinados a los muertos— en parte de su vida cotidiana.
Realidades Alternativas en Cementerios: La Vida y Su Relación con el Descanso Eterno
- Existen personas viviendo en las proximidades de cementerios debido a limitaciones económicas.
- Las autoridades locales enfrentan desafíos en la gestión de espacios funerarios.
- El contenido digital generado en cementerios suscita diversas reacciones éticas.
- La falta de políticas claras sobre el uso de estos espacios genera confusión y debate social.




