Un año después del colapso del Jet Set: ¿Dónde está la justicia para las víctimas?
El próximo 8 de abril se conmemora un año del colapso del techo de la discoteca Jet Set, una tragedia que dejó un saldo trágico de cientos de fallecidos y heridos. Este evento ha impactado de manera profunda a diversas familias dominicanas, quienes aún sufren las secuelas de esta catástrofe. A doce meses de esta calamidad, el dolor persiste y el grito de justicia sigue resonando en la sociedad.
La madrugada del desastroso incidente no solo causó víctimas mortales y sobrevivientes con secuelas físicas y emocionales: también arrasó con familias enteras, dejando a niños huérfanos y una comunidad que intenta entender cómo sucedió una de las tragedias más devastadoras de la historia reciente del país.
Mientras el proceso judicial avanza, los familiares de las víctimas y los sobrevivientes continúan manifestándose en las calles. A través de misas, vigilias y marchas, exigen justicia y responsabilidades claras por lo ocurrido.
Uno de los aspectos más preocupantes para los afectados es la situación de los niños que perdieron a sus padres. Muchos dependen del apoyo de sus familiares, en un escenario donde no hay un plan estatal que asegure su bienestar a largo plazo.
UN PROCESO JUDICIAL AÚN SIN CONDENAS
Tras el colapso, el Ministerio Público tomó posesión del local, bloqueó bienes y lanzó una investigación penal para esclarecer si el colapso fue un accidente o resultado de negligencias que podrían haberse evitado.
En junio de 2025, los dueños del establecimiento fueron arrestados, enfrentando cargos de homicidio involuntario y lesiones. Sin embargo, el tribunal otorgó medidas de coerción no privativas de libertad: una fianza de 50 millones de pesos, restricción de salida del país y obligación de comparecer periódicamente ante la justicia.
Esta decisión ha suscitado cuestionamientos de las víctimas y sus familias. Cristóbal Moya, sobreviviente y miembro del Movimiento Justicia Jet Set, expresó que muchos sienten que el sistema judicial ha actuado con favoritismos hacia los acusados.
A partir de abril de 2025, se comenzaron a presentar acciones legales, con un total inicial de 40 querellas. Esta cifra ha aumentado a 317 hasta principios de abril, y se espera que continúe creciendo con nuevas demandas.
Pese a la magnitud del caso, el proceso judicial aún no ha resultado en una sentencia definitiva, ya que el expediente ha sufrido aplazamientos y dilaciones, alimentando la percepción de impunidad entre los familiares de las víctimas.
Además de los casos contra los propietarios, también se han presentado demandas contra el Estado dominicano y el Ayuntamiento del Distrito Nacional por supuestas fallas de supervisión.
En el ámbito civil, aún no hay una solución integral. A pesar de que existen negociaciones individuales, no se ha concretado ningún acuerdo global de indemnización para las víctimas.
MOVIMIENTO DE VÍCTIMAS MANTIENE PRESIÓN
Ante la falta de soluciones definitivas, los sobrevivientes y familiares establecieron el Movimiento Justicia Jet Set, que ha llevado a cabo numerosas acciones de presión social.
Cada 8 de mes, se realizan misas en memoria de las víctimas, que funcionan como manifestaciones. Estas actividades, acompañadas por el padre Rogelio Cruz, han ido ganando más asistentes con el tiempo.
El movimiento también ha organizado marchas en Santo Domingo, incluyendo una movilización desde la avenida 27 de Febrero hasta el Palacio Nacional y otra en el municipio de Haina.
Para los afectados, la justicia debe ir más allá del ámbito judicial; también es necesario abordar las fallas estructurales que pudieron haber llevado a esta tragedia.
ADVERTENCIAS IGNORADAS
Investigaciones indican que antes del colapso, existían señales de alarma en el establecimiento.
Empleados habían informado sobre grietas en la estructura, filtraciones y riesgos en el techo. Entre ellos destaca Gregory Adames, quien supuestamente alertó sobre estas condiciones inseguras.
Según los querellantes, incluso se habría recomendado la suspensión de una de las fiestas programadas, advertencias que no fueron tomadas en serio.
Las indagaciones también sugieren que se realizaron modificaciones estructurales sin supervisión adecuada, y hubo sobrecarga en el techo, además de intervenciones sin estudios previos.
A esto se agregan denuncias de presuntos intentos de intimidación a testigos, lo que ha motivado solicitudes de protección en varios casos.
HISTORIAS QUE SIGUEN MARCADAS POR EL DOLOR
Más allá de las cuestiones legales, la tragedia dejó profundas cicatrices humanas.
Nelffisis Sánchez Brea, una joven modelo y egresada de Negocios Internacionales, perdió la vida en la discoteca mientras celebraba su cumpleaños con su pareja, el expelotero de Grandes Ligas Tony Enrique Blanco Cabrera.
La pareja dejó a su hijo de cuatro meses, Thiago Enrique, quien esa noche estaba en casa. Sus padres recuerdan la última llamada de su hija minutos antes del colapso.
Tras recibir la trágica noticia, la familia recorrió hospitales en busca de alguna señal de vida, pero horas después se confirmó la pérdida. Desde ese momento, cada recuerdo revive el dolor de su ausencia.
SOBREVIVIR PARA CONTAR LA TRAGEDIA
Cristóbal Moya es uno de los sobrevivientes que ha decidido permanecer activo en la lucha por justicia.
Estaba en la discoteca con tres amigos, pero solo él sobrevivió. Recuerda que momentos antes del colapso, presenció cómo se rompía un plafón del techo, dejando caer un polvo fino, seguido por la aparición de agua.
Luego, parte de la estructura se desplomó sobre el lugar. Moya estuvo atrapado entre escombros de 15 a 20 minutos antes de ser rescatado.
Sufrió fracturas en la columna y lesiones en la rodilla y la cabeza. Las imágenes de su rescate se viralizaron y se convirtieron en símbolo de la tragedia.
CONMEMORACIÓN Y RECLAMOS
Para recordar a las 236 víctimas, los familiares han organizado una vigilia y un encendido de velas el 7 de abril en el lugar del colapso.
El 8 de abril también realizarán un día conmemorativo que incluirá varias misas y actos de recordación. El movimiento ha solicitado que esta fecha se declare Día de Duelo Nacional y que el sitio de la tragedia sea considerado de utilidad pública para construir un monumento en memoria de las víctimas.
UNA HERIDA QUE SIGUE ABIERTA
Un año después del colapso del Jet Set, el caso permanece abierto. Aunque hay responsables señalados y advertencias documentadas, no se ha dictado una condena.
Detrás de cada víctima hay una historia truncada, familias que aún lidian con el duelo y niños que permanecen sin sus padres. La tragedia ocurrió en cuestión de segundos; la búsqueda de justicia, sin embargo, continúa en un limbo.
Reflexiones sobre la Tragedia del Jet Set un Año Después
- El dolor persiste en las familias afectadas y la lucha por justicia sigue viva.
- El proceso judicial ha estado marcado por demoras y falta de condenas.
- Las advertencias de seguridad ignoradas evidencian fallas estructurales previas al colapso.
- Los sobrevivientes exigen un reconocimiento más allá del ámbito judicial y buscan preservar la memoria de las víctimas.
