- El relato de la montañista expone las dificultades físicas, económicas y sociales que enfrentó antes de convertirse en la primera persona de El Salvador en llegar a la cumbre más alta del planeta.
Alfa Karina Arrué, la primera salvadoreña en conquistar el monte Everest, comparte su asombrosa travesía. A pesar de los prejuicios, peligros extremos y obstáculos económicos, su determinación la llevó a ondear la bandera de su país en la cima del mundo.

En una entrevista exclusiva con Infobae El Salvador, Arrué detalla momentos decisivos de su vida, desde su infancia en las montañas hasta el poderoso mensaje de superación que comparte con niñas y jóvenes salvadoreñas.
La deportista narra el verdadero costo de alcanzar el Everest. Desde hipotecar su casa por falta de patrocinio hasta enfrentarse a temperaturas de menos sesenta grados y ser testigo de tragedias durante la expedición. Su historia se convierte en un potente llamado a romper barreras y no dejarse vencer por la adversidad.
Primer intento en el Everest: soledad, riesgo y una casa hipotecada
Durante siete años, Alfa Karina Arrué se preparó tanto física como mentalmente para alcanzar la cima del Everest. Sin apoyo institucional ni patrocinadores, tomó la difícil decisión de hipotecar su hogar para financiar la expedición, cuyo costo alcanzó los $60,000.
La atleta recuerda cómo muchas personas dudaban de su capacidad, debido a su nacionalidad y género: “Me decían que estaba loca, que eso era imposible, que ningún salvadoreño era capaz de hacerlo, menos yo, que era mujer”.

En su primer intento, Arrué solo recibió $5,000 de una empresa india. El resto se cubrió con ahorros y el préstamo de su casa. Ella explica: “Realmente uno gasta todo ese dinero, no le queda ni un centavo”.
La expedición de 2021 estuvo marcada por el cambio climático. Una serie de ciclones y vientos de más de 100 km/h con temperaturas de -60°C hicieron que el avance fuera extremadamente difícil. “Fuimos víctimas del cambio climático… mucha gente murió en esa expedición”. Aunque el grupo intentó alcanzar la cumbre en dos ocasiones, se encontró atrapado y presenció la tragedia de otros montañistas.
Al regresar a El Salvador, Arrué se enfrentó a la frustración de no haber alcanzado la cumbre y a la pesada carga de la deuda financiera. Sin embargo, una nueva oportunidad surgió cuando el Instituto Nacional del Deporte decidió respaldarla en su intento por volver.
Trayectoria y formación: una vida en la montaña
La conexión de Arrué con la montaña se inició a los diez años, cuando se unió al grupo scout Don Quijote de la Mancha en Santa Tecla. Su primera experiencia memorable fue acampar en el cráter del volcán de San Salvador: “Para mí, eso tuvo un gran impacto… una niña de diez años viendo las estrellas desde adentro de un volcán”.

Durante su adolescencia, continuó involucrándose en el movimiento scout, donde aprendió técnicas de acampada y naturaleza. También diversificó su actividad física practicando karate, danza y corriendo por las mañanas en la universidad.
Tras su divorcio en 2012, la montaña se convirtió en su refugio y terapia. “La naturaleza siempre me había servido mucho… en un par de semanas yo ya estaba superbién”.
Como atleta inscrita en la Federación de Montañismo, Arrué se propuso conquistar todas las cumbres de El Salvador y, posteriormente, todos los volcanes de Guatemala. Este logro le valió el reconocimiento como “Hija del Quetzal”. Luego, se atrevió a enfrentar las montañas más altas y prominentes de Centroamérica. En 2015, hizo su debut en la alta montaña con el Pico de Orizaba y la Mujer Dormida en México.
Alfa Karina Arrué considera que cada persona tiene su propio “Everest” en la vida, sea un reto deportivo, académico, familiar o de salud.
Su mensaje para todos es claro: “No tengan miedo de seguir adelante, no renuncien a sus sueños, no renuncien a sus metas”.
A las niñas, les aconseja valentía y coraje, instándolas a no permitir que su origen o entorno limite sus aspiraciones: “Si usted sueña algo, es capaz de lograrlo… sigan adelante, no tengan miedo y tengan mucha fe en ustedes mismas y en Dios”.
Superación y Desafíos en la Cima de Everest
- Alfa Karina Arrué es la primera salvadoreña en conquistar el Everest.
- Enfrentó obstáculos económicos, hipotecando su casa para financiar la expedición.
- Su primer intento costó $60,000 y sufrió por el cambio climático.
- Inspira a jóvenes salvadoreñas y enfatiza la fuerza ante la adversidad.




