Haitímuy compleja» caracterizada por una creciente violencia de pandillas, así como por el deterioro de las condiciones de vida que afectan a millones de personas. Las mujeres y niños en el país están viviendo en condiciones infrahumanas, y la respuesta internacional ante esta prolongada crisis ha sido insuficiente, advirtió Amnistía Internacional (AI).
En recientes declaraciones a EFE, la directora para las Américas de AI, Ana Piquer, enfatizó que Haití «está sumido en un contexto de violencia», donde las pandillas cometen abusos severos que incluyen asesinatos, violencia sexual y ataques contra hospitales y escuelas.
En solo los primeros tres meses del año, al menos 1.642 personas perdieron la vida y 745 resultaron heridas, según datos de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (Binuh). Estas estadísticas revelan que las pandillas fueron responsables del 27 % de las víctimas, mientras que las operaciones de las fuerzas de seguridad causaron el 69 % de las muertes y heridas, incluyendo a numerosos civiles y niños.
Además, alrededor de 5,8 millones de haitianos, es decir, aproximadamente el 52 % de la población, enfrenta niveles de crisis de inseguridad alimentaria (categoría 3 sobre 5). En el año anterior, el número de personas desplazadas alcanzó un récord de 1,4 millones, según informes de organismos internacionales.
Este grave estado de cosas se agrava por la violencia prolongada de las bandas armadas, que dominan gran parte de la capital, Puerto Príncipe, así como otras áreas del país.

Un país devastado y una infancia arruinada
La violencia continua ha reducido muchos servicios básicos a su mínima expresión, ya que las pandillas han destruido escuelas y hospitales, generando una emergencia humanitaria que debe ser urgentemente atendida, subrayó Piquer.
Las consecuencias son devastadoras, especialmente para los niños, quienes han visto su infancia gravemente afectada. La representante de AI abogó por un plan nacional integral que asegure seguridad, justicia, salud, educación y rehabilitación para los menores que lo requieran.
A pesar de la grave situación, la respuesta internacional «no está resolviendo de manera efectiva el problema» en Haití. Esto se encuentra en el contexto del inminente despliegue de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), creada en 2025 por las Naciones Unidas, que reemplaza a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), la cual no logró resultados significativos en el combate contra las bandas.
Con respecto a la GSF, Piquer exigió claridad en su implementación, destacando la necesidad de establecer mecanismos de rendición de cuentas, reglas de uso de la fuerza, la estructura de mando y los procedimientos de supervisión necesarios. Aseguró que se debe garantizar el respeto a los d derechos humanos.
Uso de drones: un nuevo riesgo
Durante la entrevista, Piquer reiteró las críticas de AI sobre el empleo de drones armados para combatir las pandillas por parte de las fuerzas de seguridad haitianas y sus aliados, una estrategia que pone en grave riesgo a la población, especialmente a los menores.
El uso de drones está violando los derechos humanos y generando nuevas formas de violencia. Entre enero y marzo, casi 70 personas murieron a causa de ataques de drones armados, que, aunque se utilizan supuestamente para garantizar la seguridad, están resultando en muertes deliberadas, lo que podría considerarse incluso ejecuciones extrajudiciales, denunció Piquer.
La Crisis en Haití: Un Llamado a la Acción
- Amnistía Internacional advierte sobre la compleja violencia de pandillas.
- Cerca de 5,8 millones de haitianos sufren inseguridad alimentaria.
- Aproximadamente 1,4 millones de personas han sido desplazadas.
- La implementación de la GSF necesita claridad y mecanismos de rendición de cuentas.



