Arroyo Bonito: Inversiones millonarias y una comunidad atrapada entre inundaciones y promesas

Dos muertes han reavivado el dolor y la frustración en Santo Domingo Oeste. Una menor y un joven de 26 años, de nacionalidad haitiana, perdieron la vida tras el colapso de una pared. Este trágico suceso, ocurrido la madrugada del miércoles 8 de abril, no solo dejó luto en la comunidad de Arroyo Bonito, sino que ha generado una inquietante pregunta: ¿por qué, a pesar de las millonarias inversiones, las inundaciones siguen siendo un problema recurrente?

Arroyo Bonito, situado en Manoguayabo, ha crecido a lo largo de los años junto a la cañada La Malanga. Este afluente, que solía ser un río limpio, ha sido transformado en un canal de desechos. Actualmente, aproximadamente 12 mil familias residen en esta zona, muchas de las cuales se encuentran en terrenos naturalmente propensos a inundarse.

Las recientes lluvias, asociadas a una vaguada, afectaron a más de mil viviendas en el país y obligaron a más de 5 mil personas a desplazarse. Sin embargo, el impacto en Arroyo Bonito ha sido particularmente devastador. Videos grabados por los residentes documentan cómo el agua alcanzó casi el techo de las casas de un primer nivel, mientras otros compartían escenas de angustia y desesperación.

Eduviges Contreras, quien ha vivido más de dos décadas en la comunidad, describió la situación diciendo: “Esto era un mar, ni el Ozama en su mejor momento”. Por su parte, Robelito Montero destacó que salir de casa se convirtió en un acto arriesgado.

Inversiones sin soluciones efectivas

Recientemente, el Gobierno anunció una >nueva inversión de 700 millones de pesos para intervenir la cañada. Sin embargo, este no es un hecho aislado; en 2024, se ejecutó un proyecto por valor de 348 millones de pesos destinado a reducir las inundaciones y sanear el área.

La realidad actual, según los comunitarios, refleja que esta obra quedó inconclusa. Wilfredo Guzmán, presidente de la Junta de Vecinos de Riviera de Arroyo Bonito, asegura que apenas se intervinieron 100 metros de un tramo que necesitaba extenderse por más de un kilómetro. “No nos dieron ninguna explicación. Se anunciaron inauguraciones que nunca sucedieron”, denunció.

Los residentes sienten que la situación ha empeorado, con Montero afirmando: “Después de esa obra, todo se ha vuelto más complicado”.

Construcción en zonas vulnerables

Una de las causas del problema radica en la historia del sector. Durante años, familias sin acceso a tierras formales construyeron viviendas cerca o sobre el cauce de la cañada, lo que ha reducido su capacidad de drenaje natural.

Rudecindo Mateo, residente desde hace 22 años, construyó su hogar junto a la cañada, levantando un segundo nivel para protegerse de las inundaciones. No obstante, el agua alcanzó casi el techo del primer piso. “Nos hablaron de desalojos y compensaciones, pero nunca se concretaron”, explicó.

Otros, como Mayra Arias, lo han perdido todo. Su vivienda y su pequeño negocio de ropa quedaron destruidos, dejando a su familia en una situación crítica. “Ojalá encontrar dónde irme, porque ya no aguanto esto”, lamentó.

El costo humano de las inundaciones

Las historias de los afectados son conmovedoras. Margarita Pérez ha perdido todas sus pertenencias y ahora duerme en el suelo con sus hijos. “Anoche dormí sobre un cartón mojado… pero Dios me dejó viva”, compartió entre lágrimas.

José Ramírez vio cómo su medio de vida, un minibús, fue arrastrado por la corriente. Eduviges Contreras estima pérdidas de hasta 600 mil pesos en su negocio. Rina García recuerda los gritos de sus hijos, que temían por sus vidas en medio de la tormenta.

Denuncias que caen en el vacío

Los residentes han enviado múltiples cartas entre 2023 y 2025 a las autoridades municipales y a la CAASD, solicitando la limpieza de la cañada, el mantenimiento de alcantarillas y la recogida de basura. Sin embargo, denuncian que la falta de respuesta ha agravado la situación.

Asimismo, los comunitarios indican que las obras viales, como la reconstrucción de calles por parte del Ministerio de Obras Públicas, han alterado el flujo natural del agua, provocando que mayores volúmenes terminen en Arroyo Bonito. Hasta la fecha, la CAASD no ha respondido a las denuncias ni sobre la empresa responsable de la obra anterior.

Una tragedia predecible

Mientras las autoridades llevan a cabo labores de limpieza, los residentes se preguntan si estas acciones son verdaderamente efectivas. “¿Eso es sanear? ¿Sólo quitar basura?”, se cuestionan.

En los últimos tres años, las intervenciones en la cañada La Malanga han superado los 1,100 millones de pesos. A pesar de esto, cada lluvia revela las mismas deficiencias estructurales.

En Arroyo Bonito, las inundaciones no solo inundan casas, también arrastran certezas y evidencian omisiones graves. El agua, que acompaña a esta comunidad vulnerable, revela una realidad construida durante décadas: una comunidad marcada por la necesidad, pero abandonada por la planificación. Y mientras el nivel del agua sube, también se eleva una pregunta sin respuesta: ¿quién permitió que esto suceda?

Retos de la Inundación en Arroyo Bonito

  • Tragedia humana con dos muertes recientes y muchos afectados.
  • Inversiones millonarias sin soluciones efectivas en la zona.
  • Construcciones en lugares de alto riesgo han agravado la situación.
  • Inoperancia institucional ante las demandas de la comunidad.

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